
El spam de correo es tan antiguo cómo el hilo negro, mis contemporáneos recordarán cómo los jardines se llenaban de cartas anónimas hechas con hojas de cuaderno y cuyo contenido pseudo- religioso, instaba al cándido lector a re-difundir dicho contenido a otros mediante la copia manual de 10 ejemplares de la carta, so pena de muerte, enfermedad, quema de la casa, ruina, etc...
Esa práctica denominada "cadenitas" de correos, no era más que la antecesora del actual spam de correo electrónico que día tras día nos acecha, aunque las motivaciones de antaño tal vez eran más nobles en el sentido de difundir algún mensaje, las actuales por el contrario son verdaderas máquinas orientadas a difundir no un mensaje, sino importantes datos personales.
Esta reflexión respecto al spam viene a propósito de un correo que me llegó hace poco sobre mirar fijamente una cascada, no puedo contar más ya que este tipo de correo no los abro ni leo, sin embargo la persona que me lo envió hizo un simple reenvío del correo que a ella le enviaron, dejando en evidencia información confidencial y decenas de direcciones de correos publicadas sin autorización de sus dueños.
Y es aquí donde quiero hacer énfasis, no obstante todos sabemos que el spam genera tráfico innecesario en la red, lo más grave , es el diario atentado contra la confidencialidad de la información personal mediante a difusión innecesaria de las direcciones de correo o el contenido de los correos mismos.
Entiendo que a veces tengamos la intención de enviar a alguien un correo jocoso o filosófico- religioso que haga sonreir o reflexionar a alguien lo cual siempre e bienvenido, para lo cual aconsejo dos acciones fáciles de ejecutar y que pondrán en resguardo nuestra confidencialidad y la de los demás:
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Esa práctica denominada "cadenitas" de correos, no era más que la antecesora del actual spam de correo electrónico que día tras día nos acecha, aunque las motivaciones de antaño tal vez eran más nobles en el sentido de difundir algún mensaje, las actuales por el contrario son verdaderas máquinas orientadas a difundir no un mensaje, sino importantes datos personales.
Esta reflexión respecto al spam viene a propósito de un correo que me llegó hace poco sobre mirar fijamente una cascada, no puedo contar más ya que este tipo de correo no los abro ni leo, sin embargo la persona que me lo envió hizo un simple reenvío del correo que a ella le enviaron, dejando en evidencia información confidencial y decenas de direcciones de correos publicadas sin autorización de sus dueños.
Y es aquí donde quiero hacer énfasis, no obstante todos sabemos que el spam genera tráfico innecesario en la red, lo más grave , es el diario atentado contra la confidencialidad de la información personal mediante a difusión innecesaria de las direcciones de correo o el contenido de los correos mismos.
Entiendo que a veces tengamos la intención de enviar a alguien un correo jocoso o filosófico- religioso que haga sonreir o reflexionar a alguien lo cual siempre e bienvenido, para lo cual aconsejo dos acciones fáciles de ejecutar y que pondrán en resguardo nuestra confidencialidad y la de los demás:
- Si vas a realizar un reenvío de un correo que llegó a tu casilla, asegúrate de borrar todo el historial anterior de dicho correo, es decir, comentarios previos y direcciones de correos de otros.
- Si este reenvío va a ser para muchos amigos, utiliza la opción de copia oculta, es decir, que nadie sepa a quienes más enviaste este correo, esto porque las direcciones de e -mail deben ser privadas a no ser que el dueño de éstas las haga pública.




